Diamantes en bruto que integran los mercados bursátiles alternativos

Las empresas de micro y pequeña capitalización que cotizan en las bolsas alternativas presentan una mezcla de atributos positivos y ofrecen grandes oportunidades a los inversores.

En los últimos años los inversores se han sentido atraídos por el potencial de crecimiento de las empresas europeas en comparación con las norteamericanas. Si bien las bolsas del otro lado del Atlántico han tenido un desempeño muy superior a las del Viejo Continente -medido como el retorno anual durante los últimos 20 años que ha sido de 7% en EEUU y de 4% en Europa-, en las empresas de micro y pequeña capitalización la rentabilidad ha sido equiparable, mostrando así que el mercado europeo puede hacerlo tan bien como el estadounidense.

Históricamente estas pymes han superado consistentemente a los índices de referencia, mostrando retornos hasta dos veces mayores con una volatilidad comparable. El capital de largo plazo en estas compañías es una pieza clave pues, según el análisis histórico, año a año estas empresas tienden a tener un mejor desempeño en comparación con las empresas de gran capitalización un 60% de los casos. Valor que se incrementa cuando el periodo de tenencia es a cinco años, en el que las compañías de micro y pequeña capitalización lo hacen mejor el 90% de las veces.

En Europa, este tipo de empresas, que cuentan con un modelo de negocio probado, historial de ingresos y tasas de crecimiento de doble dígito, ventajas competitivas basadas en tecnología e innovación y gran potencial de crecimiento, se suelen encontrar en los mercados bursátiles alternativos o secundarios -como lo puede ser el BME Growth (antes MAB), el Euronext Growth (Francia e Italia), el AIM de Londres e incluso el Nasdaq Nordics-, que muchas veces sirven como antesala a los mercados principales o a las grandes transacciones corporativas.

Son empresas que, generalmente, siguen en manos de sus fundadores y salen al mercado a buscar soluciones de financiación para impulsar nuevos programas de expansión, mecanismos de retribución para accionistas y empleados o estrategias de crecimiento inorgánico vía adquisiciones. Son compañías cuya dinámica se asemeja a las empresas objetivo de los fondos de venture capital y de buy out (para compras apalancadas), pero que se encuentran fuera del radar de éstos.

Durante los últimos años estos mercados alternativos se han desarrollado e incrementado su profundidad. En el caso del BME Growth español, multiplicando por cuatro su liquidez sólo entre 2018 y 2021, lo cual ha atraído a empresas con modelos tecnológicos en busca de recursos. No obstante, ha fluido menos capital que en los mercados privados. En 2021 en España se inyectaron únicamente 960 millones de euros en financiación en los mercados alternativos con 16 nuevas empresas en el BME Growth, mientras que en transacciones privadas las start ups españolas captaron casi 4.300 millones, 4,5 veces más.

Incluso considerando el año récord del BME Growth, 2019, en el que se ejecutaron operaciones de financiación por poco más de 1.500 millones de euros, la cifra se queda corta al compararla con el capital que se movió en el circuito de inversores privados.

Ventajas

Este exceso de capital en transacciones privadas respecto a los mercados alternativos crea una oportunidad de inversión muy atractiva para los segundos. Prueba de ello son los retornos que ofrecen, que son superiores al de los índices de referencia: el MSCI Europa ha ofrecido un rendimiento de 4,4% durante los últimos 20 años y, en contraste, por ejemplo, el MSCI Small Cap Europe ha multiplicado su capitalización de mercado por seis veces durante ese mismo periodo, aportando una rentabilidad implícita cercana al 10%.

Otro factor que contribuye al potencial de retornos superiores en este tipo de compañías es la disponibilidad de información, pues muchas de ellas no tienen un seguimiento detallado por parte de los analistas en comparación con lo que se observa para los principales valores. Así, la empresa promedio en el Eurostock 600 -que comprende 600 de las empresas más grandes de Europa- tiene 19 recomendaciones activas, mientras la empresa promedio del AIM de Londres o del Euronext Growth solamente tiene 1,4 recomendaciones por parte de los analistas, por lo que un enfoque de inversión activa en estas últimas permite identificar y aprovechar posibles ineficiencias del mercado.

Además, generalmente estas empresas -que no siguen el modelo tradicional del venture capital, donde el crecimiento y viabilidad de la empresa dependen de capitalizaciones sucesivas- operan en números positivos: solamente en 2020, último año para el que se tienen cifras completas del BME Growth, la facturación total de las empresas listadas estuvo por encima de los 2.100 millones, con una cifra de utilidad antes de financiación, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (ebitda) de 220 millones, lo que representa un margen de alrededor del 10%. Algunas de ellas, incluso, reparten dividendos, incrementando así el retorno total al accionista.

Si bien es posible participar en estos mercados de manera directa, el hacerlo a través de gestores especializados con modelos de gestión activa ofrece beneficios adicionales porque éstos pueden influir en las decisiones de los administradores y participar en las decisiones clave de generación de valor.

La estrategia de capital de crecimiento de Axon Partners Group da acceso a este tipo de compañías, pues apuesta por en este tipo de compañías desde las fases previas a su salida a Bolsa, en la oferta pública inicial y una vez que ya son cotizadas, permitiendo al inversor capturar el valor generado durante estas diferentes fases.

La mezcla de regulación requerida por estos mercados, los mayores niveles de liquidez que se han observados en los últimos años -que se traducen en menores impactos en precio y que son un factor diferenciador frente a los mercados privados en dónde no hay liquidez- y el perfil de las compañías -que son rentables y con alto potencial de crecimiento por contar con modelos basados en la tecnología- es ideal para que los inversores institucionales tengan exposición a propuestas innovadoras, beneficiándose de retornos superiores y riesgo acotado.

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