En años de crisis hay que invertir en activos alternativos

El ‘venture capital’ es una de las estrategias con menor correlación con los mercados.

En las últimas semanas los mercados financieros mundiales nos han recordado cómo actúa la volatilidad en momentos de crisis. La reciente noticia de una pandemia global, con miles de personas trabajando desde su domicilio, unida al repentino comienzo de una guerra de precios del petróleo entre EEUU y Rusia, entre otros factores, han supuesto en las últimas semanas una importante reducción de valor de los principales índices en más de un 30%.

Al analizar los retornos obtenidos en los últimos 20 años por más de 130 de los mayores inversores institucionales en EEUU, es evidente la correlación que se observa entre la asignación a inversiones alternativas en sus carteras y las rentabilidades obtenidas (gráfico 1). La mayoría de las instituciones de la muestra obtuvieron retornos cercanos al 6-7% anuales. Sin embargo, los inversores con una asignación en activos alternativos igual o mayor al 15% superaron significativamente a sus pares, obteniendo en promedio una rentabilidad del 8,2% anual. Esta diferencia es aún mayor si analizamos a las instituciones que tuvieron una asignación superior al 40%, ya que éstas obtuvieron retornos superiores al 10%. ¿Qué factores explican estos mayores rendimientos?

Gráfico 1: Promedio de asignación a inversiones privadas vs. rendimiento de la inversión (período de 20 años finalizando el 30 de junio de 2018)

 

Una importante característica de los activos alternativos es la baja correlación que tienen con los mercados públicos. Todas las estrategias de alternativos están poco correlacionadas con el S&P (gráfico 2); y en el caso del venture capital, la correlación es aún menor. El venture capital es una estrategia que ofrece un alto potencial de retornos en las carteras ya que invierte en empresas que basan sus modelos de negocio en la innovación y la tecnología. Al analizar la historia económica, se puede apreciar que la generación de valor ha estado siempre vinculada a disrupciones tecnológicas. Por lo tanto, en el medio y largo plazo el éxito de estas empresas es independiente del ciclo económico.

Otro elemento diferenciador de los activos alternativos es el hecho de que las valoraciones no tienen que ajustarse diariamente. Esto hace que esta clase de activo genere estabilidad en las carteras en períodos de gran volatilidad de los mercados y menos estrés en la cabeza del ahorrador. Además, en algunos casos como el del venture capital, no se utiliza deuda y, por lo tanto, los retornos son menos dependientes de los ciclos económicos al no estar afectados por los tipos de interés.

Gráfico 2: Correlaciones de activos alternativos seleccionados con el S&P 500 Sector 20

Por otra parte, los inversores institucionales con una asignación en sus carteras a activos alternativos superior al 40%, tuvieron un desempeño significativamente superior a sus pares en diferentes años de volatilidad y caídas en los mercados (gráfico 3). Por ejemplo, mientras en el año 2001 el S&P tuvo una caída del -14,8%, las carteras de los inversores con asignación superior al 40% tuvieron retornos del -3,2%.

Gráfico 3: Desempeño de las instituciones financieras en EE. UU. con asignación a alternativas de +40% vs al índice S&P 500

Sin embargo, el reto para el inversor, sea profesional o no, es que no es sencillo construir una cartera de activos alternativos. Entre otras cosas, se requiere destinar importantes recursos financieros y equipos de análisis especializados y con experiencia para acceder y seleccionar las mejores opciones. Por ejemplo, muchos de los fondos con mayores retornos están sobresuscritos y no resultan de fácil acceso para un inversor sin relaciones en la industria.

En el caso del venture capital, un factor a considerar por el inversor es la gran dispersión de retornos que se observa en la industria. Esto requiere tener la capacidad para construir una cartera de calidad y diversificada. Según las investigaciones realizadas por el Kenan Institute of Private Enterprise, en el caso del venture capital, se necesitan al menos 15 e idealmente 30 fondos para mitigar la dispersión de retornos a un nivel óptimo. Considerando que el ticket promedio mínimo para acceder a un fondo de primer nivel suele ser de cinco millones de euros, un inversor necesitaría 100 millones de euros destinados a esta estrategia para construir una cartera óptima. Otro factor que siempre se debe considerar al invertir en activos alternativos es el limitado perfil de liquidez que tienen. Típicamente, este tipo de inversiones tienen un horizonte de tiempo de al menos ocho años, siendo lo habitual diez o más años.

Como conclusión, los datos históricos muestran las diferentes bondades que ofrecen los activos alternativos en las carteras de inversores a largo plazo, y en especial, en momentos de volatilidad y caídas de los mercados. Por un lado, los activos alternativos tienen la capacidad de aumentar el perfil de retornos de las carteras. Adicionalmente, al estar poco correlacionados con los mercados públicos, los activos alternativos reducen la volatilidad de las carteras. Por lo tanto, un inversor debe buscar tener un porcentaje relevante de su cartera en esta clase de activos. No obstante, siempre deberá considerar el horizonte temporal de largo plazo inherente de este tipo de inversiones.

(1) Fuente: Cambridge Associates, JP Morgan, “Can Investors Time Their Exposure to Private Equity?”, Jenkinson, Hu, Kaplan

 

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