Inversión: por qué hay que tener exposición a las ciencias de la vida en una cartera tecnológica

Los fondos con foco en biotecnología ofrecen mayores retornos, sobre todo en Europa.

Hace un siglo la idea de que un ser humano pudiese vivir más de 100 años era una fantasía. Hoy en día esto es una realidad, producto del trabajo de cientos de miles de científicos de todo el mundo que desarrollan soluciones innovadoras.

La comunidad médica ha realizado progresos sorprendentes en la atención a las necesidades sanitarias de los pacientes con enfermedades tan variadas e importantes como la hipertensión, la diabetes, la demencia, el cáncer y otras enfermedades antes incurables. Simultáneamente, se han hecho esfuerzos significativos para mejorar la calidad, el acceso y los costes de los cuidados médicos. En la actualidad, las ciencias de la vida juegan un papel fundamental en la sociedad, tomando en cuenta el estilo de vida moderno y los factores ambientales que a menudo afectan negativamente nuestra salud y considerando el aumento de la esperanza de vida global promedio observada en los últimos años (de 65 años en 1990 a 72 años en 2017, según datos del Banco Mundial).

Hay una fuerte creencia de que los nuevos medicamentos o dispositivos médicos son desarrollados principalmente en las grandes farmacéuticas como resultado de su actividad de I+D. La realidad es que ese fue el caso hace veinte años, pero hoy el panorama es diferente. Una gran parte de la innovación médica, tanto en el desarrollo de medicamentos como en el de dispositivos médicos, vienen de spin-offs de universidades o de empresas. Esas compañías suelen ser de propiedad privada y pueden beneficiarse de subvenciones públicas en las primeras etapas. Sin embargo, a lo largo de su desarrollo requieren financiación privada para cubrir las considerables inversiones necesarias para comercializar su producto.

Dado que el desarrollo de medicamentos y la salud en general tienen altos niveles de supervisión y regulación, el proceso de desarrollo de una nueva solución médica toma un tiempo largo y requiere grandes inversiones de capital. El desarrollo de un medicamento, por ejemplo, tiene un ciclo de vida que incluye una fase de investigación y descubrimiento, la fase preclínica, ensayos clínicos (fases 1 a 3) y la etapa de aprobación y registro para cada geografía en la que se quiere distribuir. Solo después de este proceso, un nuevo medicamento puede empezar a venderse al público.

Al igual que para cualquier otra empresa tecnológica, la financiación tradicional no resulta óptima para estas compañías, ya que normalmente no tienen ingresos recurrentes o activos. Por lo tanto, estas empresas son típicamente financiadas por fondos de capital de riesgo especializados, capaces de entender el valor de estas tecnologías y de proveer financiación de largo plazo.

El éxito de empresas como Spotify y Facebook y sus inversores es bien conocido tanto por el público en general como por los inversores profesionales, debido a su enorme popularidad entre los usuarios y sus increíbles valoraciones. Aunque no tan populares para las masas, pero definitivamente mucho más apreciados por sus beneficiarios finales, también hay casos de éxito -y han sido muy comunes en los últimos años- en el sector de ciencias de la vida.

Un ejemplo es Inari Medical, una empresa de dispositivos médicos que ha creado una solución para los coágulos venosos que ya ha ayudado y salvado a miles de personas. De hecho, el dispositivo ha tenido tal impacto en la vida de los médicos y pacientes que incluso ha creado su propio fenómeno de Twitter, con miles de personas mostrando los enormes coágulos sanguíneos potencialmente letales que el dispositivo ha ayudado a eliminar. Aunque el fondo de capital riesgo de esta compañía aún no ha desinvertido, está claro que esta empresa ofrecerá gran retorno financiero a la vez de que ha proporcionado un gran valor para los pacientes.

Oportunidad

Al analizar los retornos del venture capital por sector, se puede observar que los fondos de ciencias de la vida han generado unos rendimientos extraordinarios, especialmente en Europa. Así, según datos de Preqin, los fondos europeos han proporcionado una TIR promedio neta del 45% en etapas tempranas y un 48% en fase más tardía (late). Por otro lado, sus homólogos estadounidenses han logrado un 28% y un 17%, respectivamente. Los mejores retornos en Europa están principalmente relacionados con las altas valoraciones en EEUU, que dependiendo de la etapa y tipo de ciencia involucrada, son de 1,2 a 2-3 veces más altas que en Europa, según McKinsey.

Al analizar el informe del Fondo Europeo de Inversiones -el mayor inversor en capital riesgo del mundo- sobre su cartera de capital riesgo, es interesante ver que seis de los 20 fondos con mejores resultados en su portfolio fueron de ciencias de la vida. De manera agregada, los fondos de ciencias de la vida fueron capaces de generar múltiplos medios más altos sobre el capital invertido que los fondos en TIC (1,86 veces versus 1,59 veces, respectivamente).

Adicionalmente, los retornos a nivel de la cartera fueron más consistentes en ciencias de la vida. En el sector de TIC, más del 50% del valor generado se obtuvo por el 4% de las empresas invertidas, mientras que en las ciencias de la vida el 9% de las empresas generaron el 43% del valor. Esta distribución indica una dependencia mucho menor de los grandes ganadores y una tasa de fracasos (writte-offs) menor en los fondos de ciencias de la vida.

Al comparar la financiación recibida por las compañías europeas de ciencias de la vida frente a sus pares en Estados Unidos, vemos que han recibido 26.500 millones de dólares y 120.500 millones de dólares, respectivamente, entre los años 2012 y 2018. Esta diferencia de 5 veces volumen de financiación muestra la gran oportunidad de este sector en Europa, ya que ambas regiones tienen niveles similares de PIB, de calidad científica y de necesidades y gastos en atención médica.

Además, en Europa se observan niveles de valoraciones mucho más atractivos precisamente por los bajos niveles de financiación relativos a la calidad de las empresas en ciencias de la vida. Como conclusión, es fundamental tener exposición al sector de las ciencias de la vida en una cartera de inversiones tecnológicas porque los fondos con foco en estos sectores están generando excelentes retornos para sus inversores. Adicionalmente, este sector se complementa muy bien con el sector digital ya que es menos dependiente del ciclo económico y con un perfil de retornos menos binario y, por lo tanto, con menor riesgo para el inversor.

Periódico Expansión

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