Llega el tiempo de cambiar renta fija por alternativos y, en particular, por tecnología

Conviene complementar las carteras de inversión con más capital privado y generar así altas rentabilidades para batir la inflación actual y la previsible subida de tipos de interés. La tecnología va a jugar un papel muy activo.

 

En los últimos meses hemos vivido un periodo convulso en los mercados financieros, en los que rápidamente han caído las valoraciones de prácticamente todos los activos líquidos cotizados, debido principalmente a las subidas de los tipos de interés, las dudas sobre el crecimiento mundial en los meses de diciembre y enero,  las altas valoraciones de los activos cotizados y posteriormente a la volatilidad del mercado por la invasión de Rusia en Ucrania. 

Como consecuencia de todas estas dudas y la volatilidad del mercado, muchos inversores están viendo oportunidades en los mercados cotizados en general y en el mercado de Renta Fija en particular, donde hemos vivido una importante corrección en precios que podría continuar.

Nuestra visión de ello es que el crecimiento real de las economías va a ser limitado, con inflación (probablemente algo más controlada que la que vivimos actualmente) y subidas de tipos de interés para intentar controlar ésta.

Es por ello por lo que, aunque pudiera parecer que el aumento de los cupones en los bonos los hace ahora más interesantes que hace un año, lo vemos más como un espejismo y por tanto, no consideramos la renta fija como una alternativa para incluir en las carteras de manera estructural puesto que los instrumentos a tipo fijo (la mayor parte de la renta fija) van a perder valor con la subida de los tipos de interés y por ende, sus rentabilidades reales no van a poder acercarse a la inflación.

Considerando una inflación media de un 3% para los próximos 10 años, un cupón del 2% aproximado que ofrece el bono español a 10 años ahora mismo, no cubre si quiera la inflación, a lo que hay que añadir que las subidas de tipos que se anticipan por el propio Banco Central Europeo, darán pérdidas en el valor nominal del bono, siendo esto todavía más acentuado en duraciones altas. De esta forma, lo único que será fijo en la renta fija los próximos años, es la probabilidad de perder valor sobre el capital invertido.

Por ello, en este escenario, tenemos que complementar las carteras con exposición a inversiones en capital privado que sean capaces de generar altas rentabilidades ajustadas al riesgo. En mercados más especializados que el español, los porcentajes de inversión están altamente por encima de los que se suelen observar en España, situado por debajo del 10%. Sirva como ejemplo, el que el Endowment de la Universidad de Harvard ha aumentado en los últimos años su exposición al Capital Privado de un 16% a un 34%. Así lo ha detallado en sus informes la propia universidad y Bloomberg respecto al fondo permanente de esta institución académica.

Por ello, no dudamos que es necesario una nueva reorientación de las inversiones hacia ese capital privado, con cautela, sí, pero también viendo en ella una oportunidad ante la situación de incertidumbre en que nos encontramos.

Estas afirmaciones y recomendaciones anteriores vienen a ser coincidentes con lo recogido en el informe de 2020 que elaboró UBS (“Allocating to private equity in a multi-asset class portfolio”), donde sin lugar a dudas se destaca que los inversores más conservadores que busquen preservar su patrimonio deberían tener al menos un 5% de exposición al capital privado, ascendiendo al 10% en el caso de perfiles balanceados, a un 15% en perfiles agresivos y un 20% en el caso de perfiles muy agresivos. Estos porcentajes, como hemos constatado, son notablemente superiores a los registrados en España.

En el punto de decidir qué activos de capital privado deberíamos incorporar en las carteras, nuestra opinión es que la tecnología va a jugar un papel fundamental, si bien esto no es algo que se esté dando exclusivamente en este momento, puesto que ha venido sucediendo en los últimos siglos. Como ejemplos de ello podemos mirar a la revolución agrícola, al desarrollo del petróleo, al desarrollo del sector automovilístico o incluso al desarrollo del sector de la energía. En todos ellos, la tecnología ha jugado un papel esencial y creemos que en este momento también va a resultar clave para el desarrollo del tejido empresarial en los próximos años.

Durante la pandemia se ha acelerado el comercio electrónico y la Inteligencia Artificial. Países como Alemania, y con ella Europa, han impulsado estrategias para evolucionar hacia la Industria 4.0, hacia el cuarto ciclo técnico-económico que ha atravesado la humanidad desde la Primera Revolución Industrial de 1760.

Este salto tecnológico es también llamado la Industria 4.0, un cambio de paradigma que fue definido por primera vez en 2011 por el economista Klaus Schwab, fundador y exdirector general del Foro Económico Mundial. En esta nueva etapa, priman los productos y operaciones digitales y la fabricación informatizada se combina con tecnologías inteligentes de tal manera que los sistemas virtuales y físicos de los productos, cadenas de valor y negocios cooperan entre sí de manera flexible y global.

Por tanto, una cartera para combatir el ciclo que se avecina tiene que estar bien diversificada, con un escenario principal de inversión en Renta Variable, y como complemento al mismo y dentro del mismo, alternativos en general y tecnología en particular, conformará un portfolio diversificado, atractivo y capaz de generar rentabilidades superiores a la inflación. Así se constata en el informe “Benchmarks” que realizó PitchBook del tercer trimestre de 2021, donde se refleja que el Venture Capital a 10 años ha batido consistentemente al resto de activos alternativos.

El capital privado tecnológico tiene básicamente dos vías para invertir, dependiendo del perfil de riesgo del inversor y de la diversificación que quiera obtener. Entendemos que un inversor más conservador se sentirá más seguro invirtiendo a través de un Fondos de Fondos, donde se mitiga el riesgo del activo, puesto que se trata de vehículos donde hay de media unos 15/20 fondos, que a su vez invierten en 15/20 compañías, lo que hacen portfolios muy diversificados con cerca de 350 compañías subyacentes, y por tanto una diversificación muy alta que tenderá a generar retornos netos anuales por encima del 10%, superior, por tanto, a la inflación actual.

En el caso de inversores que quieran tener exposición más directa al activo, consideramos que hay un nicho de mercado en vehículos FCR (igual que el fondo de fondos) que invierten en pequeñas y medianas empresas tecnológicas cotizadas en los mercados alternativos europeos, que generen caja de manera recurrente, que no estén apalancadas y donde junto al equipo de gestión se puede trabajar conjuntamente con ellos en el desarrollo de la compañía hacia el próximo escalón.

Hay que recordar que estos vehículos denominados como Fondos de Capital Riesgo (FCR), tienen una bonificación en el caso de personas jurídicas que hacen que la inversión resulte altamente atractiva.

En resumen, y como conclusión, creemos que incluir tecnología en las carteras es un generador natural de alfa y como muestra el gráfico inferior, cuando se invierte en tecnología la diversificación es fundamental ya que reduce significativamente la dispersión de retornos.

Hoy en día, nadie cuestiona que el impulso económico de esta nueva etapa de la humanidad reside en la tecnología. Y que la diversificación es la estrategia indispensable para invertir en valores tecnológicos dentro un portfolio mixto y exitoso en estos tiempos de incertidumbre.

Fuente: “Can Investors time their exposure to Private Equity?” Página 29, Ed 2019. Chicago Booth University, Oxford University, Duke University, The University of Virginia, University of North Carolina, and Burgiss Private Capital Database

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