Sector tecnológico: el gran ganador de la era postCovid

El comienzo de esta década nos ha traído la peor situación económica desde la época de la Gran Depresión. En el punto más crítico de la crisis, alcanzado en marzo de 2020, el índice estadounidense S&P500 llegó a estar un 31% por debajo de los niveles de inicio del año. Sin embargo, este índice ha ido subiendo desde entonces y actualmente presenta solamente un retroceso del 11% con respecto al 2 de enero. Otros índices mundiales no se han recuperado de la misma manera, como por ejemplo el Ibex-35 en España, que desde el comienzo del año hasta la fecha muestra una caída del 30%.

Aunque hay varias razones que explican el mejor desempeño de un índice sobre otro, un factor fundamental en el entorno actual ha sido el peso del componente tecnológico en cada uno de los mercados. Al analizar los distintos subsectores del índice S&P500, se observa como los sectores de energía, finanzas e industrial muestran las mayores pérdidas, cayendo un 41%, un 21% y un 19% respectivamente en el presente año. Al mismo tiempo, otros sectores, como el de las tecnologías de la información, salud y comunicación, han tenido un desempeño muy superior debido a su alto componente tecnológico, y en el caso del sector salud debido a la creciente búsqueda de nuevas y mejores formas de atención a los pacientes, así como al desarrollo de nuevos medicamentos y tratamientos, con un crecimiento del 22%, 13% y 4% respectivamente desde el comienzo del año. Estos ámbitos son un claro ejemplo del importante papel que está jugando la tecnología y la salud en el mundo postCovid-19.

Es importante señalar que los tres exitosos sectores mencionados anteriormente son el principal foco de inversión del venture capital y que las empresas respaldadas por los fondos de venture capital constituyen por capitalización de mercado el 57% de todas las empresas fundadas desde 1979 y que cotizan en EEUU.

Profundizando en los sectores de la tecnología y salud, es importante considerar el rendimiento del índice en el que se incluyen la mayor parte de las empresas de este perfil: el Nasdaq. Mientras que el S&P500 está actualmente 22 puntos básicos por debajo del nivel que tuvo hace 12 meses, el Nasdaq ha subido un 12% y no muestra signos de ralentización en su camino de vuelta a los niveles anteriores al Covid. Como ejemplo ilustrativo, la empresa de videoconferencias Zoom, que cotiza en este índice, tiene actualmente una capitalización bursátil de 42.000 millones de dólares, más que la suma de las cinco compañías aéreas más grandes del mundo por ingresos (Delta, Lufthansa, American Airlines, United Airlines y Air France).

La industria del venture capital, que es la fuente natural de financiación de start ups con potencial de ser futuras inquilinas del Nasdaq, tampoco muestra signos de desaceleración. De hecho, si se observan los niveles de inversión de los fondos de venture capital, es evidente que ni los inversores ni los emprendedores no están dispuestos a dejar de innovar y desarrollar nuevos productos y servicios.

La inversión del venture capital en Europa ha alcanzado los 8.300 millones de euros en el primer trimestre de 2020, ligeramente por debajo de los 9.800 millones de euros del primer trimestre de 2019, año récord para el venture capital europeo. En cuanto a EEUU, la desaceleración tampoco es muy significativa, pasando de 35.000 millones de euros a 30.700 millones de euros en el mismo periodo. Curiosamente, el tamaño medio de una ronda de financiación en EEUU continúa creciendo, mientras que en Europa se ha producido un ligero descenso en el primer trimestre respecto a hace un año. Así, en 2019 el tamaño medio de la ronda estadounidense era de 17 millones de euros, frente a los 19,4 millones de euros de los tres primeros meses de 2020. En Europa los 7,3 millones de euros de valor promedio de una ronda en 2019, han pasado a 6,6 millones de euros en el primer trimestre de 2020. (fuente datos: Dealroom y TradingView).

Nueva ola

Si observamos con más detalle el impacto del Covid-19 en la economía, es difícil encontrar empresas en sectores tradicionales que no hayan sufrido en los últimos dos meses. No obstante, en el sector tecnológico, hay muchas compañías con un desempeño por encima del mercado, probablemente superando al número de empresas cuyo comportamiento está por debajo de éste. Grupos como Zoom (telecomunicaciones), Teledoc (telemedicina), Pelotón (bienestar digital), Hellofresh (entrega de alimentos) y Zynga (videojuegos) están favoreciendo esta nueva forma de vida y funcionando extremadamente bien en el mundo actual.

Si nos fijamos en las valoraciones, las desinversiones realizadas por el venture capital se han mantenido en niveles parecidos a los del año 2019, con un promedio de valoración de salida en el primer trimestre del año de 54,6 millones de euros en Europa y un promedio de 77,6 millones de euros en EEUU, siendo los precios de entrada tres veces menores en las compañías europeas que en las estadounidenses.

La tecnología seguirá necesitando financiación y apoyo de inversores con alta experiencia a lo largo de todo el ciclo. En los últimos 20 años en Europa se han creado y abierto camino gestoras de venture capital de referencia mundial, como Northzone, Atómico, Index, Gilde, LSP y Abingworth, que junto a otros fondos, han jugado un rol muy relevante en el éxito tecnológico europeo observado en los últimos años. De hecho, si se consideran los datos históricos de este sector, es evidente que los fondos grandes y establecidos, capaces de apoyar activamente a sus empresas, tienen algunos de sus mejores rendimientos con los vehículos invertidos durante y después de una recesión económica. Empresas como Airbnb, WhatsApp y Uber (todas ellas fundadas en 2008 y 2009) son claros casos de éxito en años de crisis y ya se contempla una nueva ola mucho más grande de disruptores mundiales postCovid-19.

En conclusión, los inversores deben repensar estratégicamente y analizar el camino a seguir. El impacto social y económico tan significativo que el mundo ha sufrido en los últimos dos meses ha permitido a la población experimentar el papel fundamental que tiene la tecnología en el escenario actual. Esto podemos comprobarlo en el creciente aumento de los servicios de entrega a domicilio, en la transmisión de contenidos a través de internet (proporcionando alivio durante el confinamiento), al uso de la Inteligencia Artificial (acelerando el descubrimiento de nuevos fármacos y tratamientos), así como a las novedosas aplicaciones tecnológicas que mejoran la calidad y el acceso de la sociedad a la atención sanitaria.

Aunque todavía no sabemos cómo cambiará la economía tradicional relacionada con las infraestructuras, la hostelería, el transporte, la energía, el turismo o el sector inmobiliario después de esta crisis, ya podemos ver que esta transformación estará liderada por la tecnología y ocurrirá a un ritmo mucho más rápido que antes. Como resultado y en contraposición a la creencia general, la tecnología se ha convertido en el activo más seguro en la actualidad y, a la vez, mantiene el mayor potencial de creación de valor. Una paradoja de la nueva década.

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